No es cosa de un día
ni de dos.
No es cosa de ti, ni y mucho menos de los dos.
No es cosa.
No es cuestión de
quien tiene la razón, quien habla mejor, quien actúa mejor, quien besa mejor…
Es cuestión de quien hace y quien no, pero sobre todo del por que.
Me puedo llamar
defecto y no lo considero como algo negativo. Yo me equivoco constantemente,
hablo demasiado, cambio de opinión cada dos por tres, mis impulsos me pueden y
hago castillos en el aire, vivo en esos castillos en el aire y ya hasta mi
dragón no me quiere ver.
Y sigo pisando donde
no debo o haciendo cosas que en el momento quiero pero a la larga me
arrepiento. Mi segundo nombre podría ser error.
¿Algún día pensare en
las cosas antes de hacerlas?
En realidad no sé ni
si quiero pensarlas por si no actuaria nunca, porque todo acto tiene una
consecuencia negativa y positiva.
Todo acto duele y se
siente.
Sientes los tuyos y los de lo demás, porque eres humano y quieres.
Quieres con todo tu corazón aunque en varios momentos, el enfado te ciegue,
desconecte tu cabeza del corazón y muestres tu mayor defecto.
Te muestras a ti en tu
peor momento y lo demás lo tienen que tragar y tú te subes sin que nadie te
sujete la escalera y cuando se juntan la cabeza y el corazón,
CAES.
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